Luisa Luisi - Sed



  

La sed me devoraba; una sed tan ardiente,
que por todos los poros absorbiera humedad.
Mi cuerpo era un desierto de arena tan candente
que a empapar no bastara toda el agua del mar.

Y puse mi garganta como cauce de un río...
Y sobre ella pasó cantando, la corriente...
Toda verde en su fresco y alegre murmurio,
el agua acariciaba mi sequedad doliente.

Y bebí... bebí toda la linfa cristalina...
Y goteaba diamantes, de la cabeza al pie.
¡Ay! No bastó a mis ansias la fuente cantarina :
¡Yo misma he de ser agua para apagar mi sed!...