Crítica literaria : Diego Fischer y su cuento chino



Serás mía o de nadie
"La verdadera muerte de Delmira Agustini "

Diego Fischer


Crítica por CriMa 

En este libro, FIscher intenta desvelar el misterio que encierra la vida y principalmente la muerte de esta monumental poetisa. Para esto se vale de una investigación periodística y la publicación de documentos que hasta la fecha no habían visto la luz, más que nada de anécdotas y documentos que guardaron descendientes de Luis Curbelo Baez, quien era un filántropo, naturalista y bastante esotérico, famoso por sus curaciones con agua fría, Don Luis Curbelo, vivía en la ciudad de Minas, en el departamento de Lavalleja, más precisamente en el barrio "Las Delicias", aún se conserva su misteriosa y llamativa casa con una torre central, y enfrente su hospital de agua fría, que está hoy dividido en diferentes casas, pero que por fuera conserva aún de alguna manera su antigua apariencia. Ustedes me preguntarán ¿y esto que tiene que ver con Delmira? pues tiene que ver bastante, desde muy pequeña ella viajaba junto a su madre a la ciudad de Minas, debido a que Don Luis Curbelo, atendía a doña María mediante las terapias de agua fría, al parecer, la madre de la poetisa sufría ciertos trastornos relacionados con la psiquiatría. 

 A la izquierda y arriba podemos ver una foto de Luis Curbelo Baez y abajo, de la madre de Delmira siendo atendida por Don Luis Curbelo, a la derecha en  esta interesante imagen, la pequeña Delmira Agustini, sostiene un vaso  con agua, parte del ritual de curación. 

Además de esto, una de las hijas de Don Luis Curbelo, Aurora Curbelo Larrosa, era la Dra personal de Delmira Agustini y uno de los primeros médicos mujeres del Uruguay. A parte de ser la doctora personal, Aurora era muy amiga de Delmira y de su familia, la anécdota familiar nos cuenta que al saber de lo ocurrido con Delmira, viajó inmediatamente a Montevideo para revisar el cadáver : vio con sus ojos la escena del crimen que estremeció al Uruguay del 1914 y aún hoy lo sigue estremeciendo, guardó toda su vida el vestido    
 manchado  con la sangre de Delmira, exótica joya histórica que supe que se vendió a un coleccionista muchos años después.


Por lo cual las visitas y la correspondencia de Delmira a la ciudad de Minas, fueron como se puede imaginar, muy intensas.

Hasta aquí todo muy bueno e interesante, sabiéndolo usar e interpretar, lógicamente, algo que no supo lograr Fischer, teniendo material y la posibilidad de seguir ahondando murió años luz de la orilla. 

 Ahora bien, intentamos de alguna forma iniciar esta crítica con las "novedades" del libro, debemos agregar también, que Fischer, se valió  de un forense que realizó -atención-  una "autopsia histórica" basándose en imágenes y croquis policiales de la escena del crimen, de la misma forma que de las crónicas de los diarios. Con estos datos, llegó a una conclusión que no es nueva y que como bien dice Carina Blixen  en su crítica sobre esta misma obra : "Propone que el desenlace fue un suicidio acordado, idea que había sido planteada, como posibilidad, por Luisa Luisi (1925), Ofelia Machado (1944), Emir Rodríguez Monegal (1969), Magdalena García Pinto (1993) y Alejandro Cáceres (2006).". 
A parte de esta "autopsia histórica" Fischer, se vale de una grafóloga, que analizando la letra de Delmira, aseguró que la monumental poetisa podía tener tendencia al suicidio. 

Lo demás que el libro tiene, el decorativo, no es más que una obra de teatro arbitraria, que da por seguras cosas, que no tiene forma de probar, por ejemplo, cuando Delmira recibe la sentencia de divorcio y va de prisa hasta la casa de alquiler de Reyes y se lanza a llorar, acto seguido se aman intensamente, de pronto Delmira se pone de pie y toma un arma que está sobre un mueble e intenta matarse, falla el tiro (para el autor esta es la bala perdida) entonces Reyes le dice que lo hará por ella, la mata y luego se suicida.... no sé, tal vez Fischer tiene guardadas las cintas de las cámaras de seguridad de la casa de alquiler de la calle Andes 1206, no sé .... 

Para mi "mucho ruido y pocas nueces",  es un libro que dejó un sabor a obra de teatro y no de investigación seria como se prometía en un principio, afirmar "la verdadera muerte de Delmira Agustini" es una falacia inmensa. 

Tal vez nunca sepamos lo que pasó el día 6 de julio de 1914, en esa casa de la calle Andes, o tal vez sí, por qué no imaginar que algún día veremos un estudio serio que presente una teoría que articule todas las pruebas, porque es solo a eso que podemos aspirar, mientras tanto , parece que las puertas de esa casa se cerraron y todos quedamos afuera, escuchando el retumbar de cuatro disparos, la brisa de invierno, la húmeda calle, y solo podemos especular.